Brote de Coronavirus Provoca Desinformación y Engaño

FOTO: Una captura de pantalla de un visor desarrollado por el modeling lab de la Universidad del Nordeste que muestra la propagación del coronavirus. Los puntos pequeños representan los centros de población.

Este artículo es una traducción.

Por Lois Boite

El brote de coronavirus de diciembre 2019 ha puesto presión sobre la salud pública internacional, con más de 37,000 casos reportados del virus detectado en 28 países diferentes. El coronavirus es una clase de virus que puede infectar a humanos y animales con síntomas que varea del resfriado común a enfermedades graves y con potencia mortal. El brote se ha convertido en otra plataforma para que los imperialistas promuevan sus agendas, mientras que personalidades en línea interesadas en sí mismas han aprovechado la oportunidad para aumentar su audiencia con poca consideración de difundir información errónea.

Los brotes notables anteriores de coronavirus incluyen el síndrome respiratorio agudo severo (SARS, por sus siglas en inglés), que también se originó en China y duró desde 2002-03, y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés) se detectó por primera vez en el 2012. Extraoficialmente llamado el “nuevo coronavirus 2019,” ha matado a 908 personas en su mayoría en China, superando oficialmente el número de muertos por SARS.

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La ciudad de Wuhan, China, donde se originó el brote de coronavirus.

Los primeros informes del virus provinieron de Wuhan, una ciudad con una población de 11 millones de personas, en diciembre 2019. El origen del virus se remonta al mercado de mariscos de Huanan, conocido como un “mercado húmedo” donde los animales son carneados in situ. Aquí, los estudios actuales afirman que la primera infección por coronavirus fue de uno de estos animales.

El virus se transmite a través del contacto prolongado con estornudos o tos de una persona infectada o al tocar objetos contaminados. Las personas afectadas por el coronavirus experimentan síntomas similares a la neumonía, dolores corporales, dificultad para respirar y, en casos graves, insuficiencia renal y fiebre peligrosamente alta. La muerte es más probable si el infectado es viejo, joven, o tiene un sistema inmune debilitado, de lo contrario, la tasa de mortalidad es alrededor del dos por ciento.

Wuhan y sus áreas circundantes han sido colocadas bajo un bloqueo obligatorio del estado, una “cuarentena voluntaria” de 50 millones de personas. Los autobuses, las escuelas y las carreteras se han cerrado, y se recomienda encarecidamente a las personas que se queden en sus hogares para evitar la propagación o la contracción del virus. Varios países comenzaron a desarrollar una vacuna contra el virus en enero, pero se espera que ninguno se complete pronto.

Se han confirmado doce casos de coronavirus en los EE.UU. en varios estados diferentes. Aunque se ha confirmado el contacto de persona a persona, el riesgo de contraer el coronavirus en los EE.UU. es bajo.

La agudización de las preocupaciones de salud pública abre la puerta a la desinformación y la reacción a la propagación en el paso. La desinformación y las teorías de conspiración reaccionaria incluyen culpar a la cocina tradicional china, reclamos sobre complots elaborados para la erradicación de poblaciones y conspiraciones de armas biológicas. Con la propagación de esta nueva epidemia se producen intentos predecibles y radicales de engaño político.

Si bien es importante mantenerse informado sobre el virus, los medios de comunicación burgueses estadounidenses han aprovechado el brote para condenar las prácticas de China como potencia rival imperialista. Las tensiones entre los países imperialistas sobre su manejo del virus continuarán aumentando, especialmente durante la actual guerra de comercio entre los Estados Unidos y China. Los impactos más significativos del coronavirus se han sentido a través de su impacto económico en los Estados Unidos. Los mercados de valores cayeron drásticamente debido al temor de los consumidores al virus y las restricciones a los viajes entre los principales países.

China es un estado fascista y corporativista, y sus propios intentos de limitar la información no sirven a su propio pueblo ni a la población mundial, independientemente del oportunismo imperialista estadounidense. Muchos chinos han encontrado un símbolo de esto en la muerte del Dr. Li Wenliang, quien murió después de contraer la enfermedad. En diciembre, el Dr. Li intentó generar alarmas más amplias sobre la propagación del virus, pero fue visitado por la policía china y obligado a firmar una declaración de que sus advertencias constituían “comportamiento ilegal.”

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Un tuit de una personalidad en línea, Jordan Sather difunde mentiras sobre el coronavirus.
(Pie de foto en rojo: “Nota: Esto es información completamente falsa difundida por un oportunista en las redes sociales.”)

La propagación del miedo y la información errónea han corrido desenfrenadamente, particularmente a través de las redes sociales. En Twitter, algunos usuarios están reforzando la conspiración de que el coronavirus es un brote “planeado.” Un tema particularmente traficado por Jordan Sather, un teórico de conspiración y YouTuber, afirma que la enfermedad fue fabricada para generar apoyo y financiamiento para el desarrollo de la vacunación y peligrosamente les dice a sus seguidores que ingieran MMS (solución mineral milagrosa), simplemente una forma de lejía, que no debería ser ingerida bajo ninguna circunstancia.

Un video de YouTube publicado por un usuario surcoreano que obtuvo millones de visitas, presenta a una “enfermera” no identificada, supuestamente de Wuhan, que habla sobre la situación. Vestidos con un traje de protección y una máscara, algunos carteles en línea afirman que da fe de 90,000 personas infectadas, pero numerosos comentaristas señalaron traducciones inexactas y dijeron que, de hecho, había 90,000 registros en el hospital. La información clara y precisa seguirá siendo difícil de alcanzar con el estricto control de los imperialistas sobre el acceso a la información y las plataformas de medios.

La crisis del coronavirus demuestra cómo las potencias imperialistas competidoras y los teóricos de la conspiración reaccionaria usarán cualquier cosa para avanzar sus propias agendas. Los impactos del coronavirus son indudablemente vastos, pero es importante recordar que actualmente es menos peligroso que la gripe y no es motivo de pánico. Incendiary sigue comprometido a difundir la verdad sobre crisis como el coronavirus y la lucha contra el miedo y el sensacionalismo.