LOS ÁNGELES: Dos son Arrestados Por el Asesinato de un Joven en Boyle Heights

Foto: Ricardo Ramirez de 17 años de edad (izquierda) y un homenaje con velas y flores después de su muerte (derecha)

Este artículo es una traducción.

 Por Audrey Hellenbrecht

El 10 de noviembre, dos sospechosos, Joshua Gómez, de 23 años, y un joven no identificado de 16 años, fueron arrestados en relación con el asesinato de Ricardo Ramírez, de 17 años. Ramírez fue asesinado a tiros un día antes mientras caminaba a casa de su segundo día de trabajo. Ramírez ha sido la undécima persona asesinada en Boyle Heights este año.

Incluso antes de que estos sospechosos fueran arrestados, sin evidencia aparente para sostener su declaración, la policía no perdió tiempo en declarar que el incidente estaba relacionado con pandillas. La familia y la novia de Ramírez sostienen que él no estaba afiliado a ninguna pandilla y que no habría estado involucrado en nada relacionado con pandillas, fue un transeúnte inocente. Esta práctica común de declarar la actividad de pandillas en los barrios de la clase obrera y las naciones oprimidas es una táctica utilizada por la policía para justificar el aumento de la criminalización y la presencia policial.

Boyle Heights se encuentra en una intersección de varias contradicciones, la pobreza, la opresión nacional y la gentrificación invasiva. Tiene una profunda historia de resistencia Chicana y de la clase obrera, y hoy las organizaciones revolucionarias continúan la lucha contra los enemigos de clase. El mundo de Ramírez era de lucha y adversidad, de resistencia y peligro. Ramírez fue atrapado en el fuego cruzado de la opresión de clase.

Encargados de hacer cumplir la ley y el orden burgués, la policía no culpa a las malas condiciones que deben mantener sus amos capitalistas para mantener un ejército de trabajo de reserva. En cambio, culpan a los elementos malos” en forma de pandillas. Al centrarse en actores individuales malos,” ocultan las condiciones que los produjeron.

La policía no solo persigue pandillas, sino que utiliza esta persecución para criminalizar comunidades enteras de clase obrera como la de Boyle Heights. Harán declaraciones que están limpiando la comunidad y que la hacen más segura incluso cuando brutalizan a la gente de la clase obrera y refuerzan la gentrificación.

La policía no puede evitar que ocurran asesinatos como estos, y su respuesta a ellos siempre será oprimir aún más a las comunidades como la de Boyle Heights y brutalizar a sus habitantes. Cualquier declaración que hagan en contra de la “violencia de pandillas” o la “limpieza” de los barrios son simplemente un pretexto para su propia agenda violenta.