CATALUÑA: Revuelta Masiva Contra la Represión del Estado Español

Foto: Cientos de manifestantes en apoyo de la independencia catalana se reúnen en Barcelona durante una huelga general el 18 de octubre

Este artiiculo es una traducción

Por Felipe Vera

Durante casi dos semanas, cientos de miles de catalanes se han rebelado contra el estado español, lanzando piedras a la policía, declarando una huelga general y ocupando aeropuertos y carreteras.

El 14 de octubre, la Corte Suprema española declaró su decisión sobre un caso contra 12 políticos por su papel en el referéndum de 2017 que impulsó la secesión catalana. Tres fueron sentenciados a prisión por más de un año y medio, y otros nueve fueron sentenciados de nueve a trece años. Los cargos incluyen sedición y mal uso de fondos públicos, y a algunos se les ha prohibido ejercer cargos durante más de una década.

Si bien ninguno de estos políticos son comunistas, y todos representan los intereses de la burguesía catalana, el estado español ha utilizado maniobras reaccionarias en un intento de reprimir cualquier movimiento de masas que pida la secesión. Esto fue ejemplificado por la respuesta del estado español al referéndum nacional de octubre de 2017 desplegando más de 10,000 oficiales de policía, confiscando boletas y brutalizando a las masas con porras.

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Los manifestantes arrojan muebles a una barricada en llamas

En las últimas dos semanas, las masas en Cataluña ocuparon aeropuertos e iniciaron huelgas en oposición al veredicto. Muchos también establecieron barricadas, prendieron fuego a los botes de basura en la calle y arrojaron piedras y otros objetos a la policía. El estado español respondió con gases lacrimógenos, balas de goma y un cañón de agua diseñado por Israel para reprimir las protestas.

España se beneficia de su dominio de la economía de Cataluña, que representa el 20 por ciento del producto interno bruto de España y el 30 por ciento de sus exportaciones. España es una pequeña nación imperialista, y su territorio es una prisión de naciones, que incluyen Cataluña, País Vasco y Galicia.

La situación catalana expone la bancarrota de las elecciones y reformas burguesas y demuestra que sin un partido comunista capaz de liderar una guerra popular para conquistar el poder, los movimientos espontáneos siempre serán pisoteados por las fuerzas estatales y desviados por el liderazgo de venta.

El presidente catalán, Quim Torra, ejemplifica este camino traicionero, llamando a negociaciones con el gobierno español y afirmando que algunos manifestantes que se dedicaron al vandalismo y la violencia fueron infiltrados. En esencia, este es un intento de pacificar la rebelión de las masas. Otros políticos catalanes como Roger Torrent y la alcaldesa de Barcelona, ​​Ada Colau, han intentado influir en los sindicatos para que se opongan al uso de la violencia por parte de las masas e insistan en medidas legales. El falso presidente español “socialista” Pedro Sánchez ha descartado de manera similar cualquier referéndum y tiene la intención de avanzar de acuerdo con la constitución española.

Las elecciones burguesas simuladas, especialmente en el contexto de la autodeterminación de Cataluña, legitiman la opresión nacional y sofocan la rebelión de las masas. Las elecciones se han utilizado para engañar a las masas haciéndoles creer que la verdadera independencia catalana se puede lograr de manera pacífica y en colaboración con el estado español.

La independencia legal, incluso si se lograra de una manera más independiente de España, dejaría a Cataluña encadenada al imperialismo, principalmente al imperialismo estadounidense. Ante estas ilusiones burguesas, las masas de Cataluña han demostrado que es correcto rebelarse.