CHILE: El Pueblo Heroico Prendió Fuego Al Centro de Tortura Fascista

Foto: Humo del incendio provocado por manifestantes en la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes en Chile

Este artículo es una traducción.

Por Eduardo Salazar

En el contexto de una huelga general en Chile donde se movilizaron más de dos millones de personas, el 12 de noviembre la gente prendió fuego a la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes en San Antonio, el sitio de uno de los centros de tortura fascistas de Pinochet.

El incendio provocado por los manifestantes destruyó el edificio principal, así como algunas de las otras instalaciones utilizadas para entrenar a los oficiales. La gente también irrumpió en una instalación de almacenamiento y expropió suministros del ejército.

El Complejo de Tejas Verdes funcionaba como un centro de tortura fascista, siendo uno de los primeros precursores de la brutalidad de Pinochet antes del golpe militar respaldado por la CIA contra Salvador Allende.

Los propios torturadores fueron respaldados por el ejército brasileño. Los informes de primera mano recuerdan haber escuchado el portugués hablado por los instructores como parte de la Operación Cóndor, una empresa conjunta guiada por el imperialismo estadounidense que reunió varios regímenes fascistas latinoamericanos.

El ejército chileno reaccionario ha denunciado el incendio, alegando que es perjudicial para la paz del pueblo chileno. Los mismos reaccionarios, junto con la policía, son responsables del asesinato de docenas de manifestantes en las últimas semanas y de la opresión y explotación general del pueblo chileno. Su paz es del tipo que Lenin describió como “paz imperialista depredadora,” de la que no hay forma de salir sin el derrocamiento del imperialismo.

El número de muertos de los manifestantes chilenos asesinados por el estado ha aumentado a al menos 23 desde que la gente comenzó a salir a las calles en octubre. El Ministerio Público de Chile declaró que siete de las víctimas murieron como resultado de las acciones de agentes estatales, dos de las cuales ocurrieron después de la detención policial (ejecución sumaria). Los fiscales reaccionarios dicen que 16 de los manifestantes muertos fueron asesinados durante presuntos “delitos comunes.”

La estación de metro Baquedano, en Santiago, fue denunciada por un manifestante de 23 años como un sitio de tortura utilizado por la policía chilena en octubre de este año. El Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile informó que hubo hasta 19 quejas oficiales de que dichos centros se usaran contra manifestantes en la revuelta popular. Los materiales utilizados para atar a las personas y la sangre fueron encontrados en el metro reportado por el sobreviviente de la tortura, quien al ser liberado fue tratado por la Cruz Roja (Red Cross).

La existencia moderna de tales centros resalta la historia del fascismo en Chile, que según muchos chilenos nunca fue completamente superada. Las protestas que comenzaron debido a alzas en las tarifas de transporte público adoptaron la consigna revolucionario, “¡No es por 30 pesos, es por 30 años!” Lo que significa que han continuado 30 años de opresión y explotación desde el final del régimen de Pinochet.

La quema de un infame centro de tortura fascista solo confirma tal consigna. Las masas de Chile que se levantan en rebelión contra la reacción son los verdaderos héroes, las llamas mismas simbolizan un cambio en el cielo, la necesidad de romper el viejo mundo en pedazos y construir uno nuevo.