IRAK: El Gobierno Continúa con Medidas Severas Mientras el Número de Muertos Aumenta en Más de 300

Foto: Manifestantes en Irak hacen una barricada en un puente que conduce a uno de los puertos más grandes del país

Este artículo es una traducción.

Por Miriam Cordova

Hace casi tres semanas que las fuerzas de seguridad iraquíes iniciaron una nueva campaña contra los manifestantes que dejó un mínimo de nueve muertos y otros 100 heridos. La nueva ola de represión del gobierno reaccionario deja un total de al menos 300 muertos y otros 15,000 heridos desde que comenzaron las protestas en octubre.

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Manifestantes toman el puente de Al-Jumhuriyah en Bagdad

Las áreas principales de conflicto entre los manifestantes y la policía han sido varios puentes que cruzan el río Tigris, conectando el corazón de Bagdad con la Zona Verde, una zona fuertemente fortificada que protege al gobierno respaldado por los Estados Unidos y a las embajadas de los Estados Unidos y Gran Bretaña. La nueva ofensiva del gobierno fue lanzada para retomar estos puentes y otros puntos donde las masas han bloqueado las carreteras principales. Sin embargo, los manifestantes lograron defender con éxito el campamento de la protesta en la plaza Tahrir y el puente Al-Jumhuriyah.

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Campamento central de la protesta en la plaza Tahrir en Bagdad

La semana pasada, un paro general también causó una nueva parálisis de la economía, con escuelas, empresas y muchas carreteras completamente cerradas. Los manifestantes también bloquearon las carreteras que rodean el puerto principal de Umm Qasr, cerca de la ciudad de Basora, a través del cual fluye gran parte de las importaciones de Irak.

Demonstrators are seen at Al Jumhuriya bridge during a protest over corruption, lack of jobs, and poor services, in Baghdad
Manifestantes bloquean el puerto de Umm Qasr cerca de Basora

Las fuerzas de seguridad han causado numerosos heridos y muertos por el uso de munición real contra los manifestantes, así como gas lacrimógeno y granadas de destello. Según los observadores internacionales, el gas lacrimógeno utilizado por el Estado iraquí es diez veces más potente que el gas lacrimógeno normal, y ha habido múltiples casos de latas incrustadas en los cráneos de los manifestantes.

En un intento de aplastar la rebelión en curso del pueblo iraquí, el presidente Barham Salih pronunció un discurso televisado el 31 de octubre en el que prometió la salida del primer ministro Abdul Mahdi y la celebración de nuevas elecciones. Salih no dio un horario para la renuncia, pero dejó claro que su reemplazo tendría que ser nombrado por acuerdo de los partidos constituyentes del actual gobierno.

Del mismo modo, las elecciones no se celebrarán hasta que se prepare una nueva ley electoral y sea aprobada por la legislatura. El movimiento de la protesta ha pedido constantemente no sólo la dimisión de Mahdi, sino también una revisión completa del sistema sectario respaldado por los Estados Unidos.

A pesar de ser superados por los militares, los manifestantes han defendido la plaza Tahrir y han convertido el centro de la ciudad en una base de operaciones para la malestar en curso. El túnel que corre por abajo de la plaza muestra graffitis políticos, con consignas como “Irak para el pueblo iraquí.”

Los manifestantes tienen razón en reclamar su propio país, que durante años ha sido una semicolonia del imperialismo yanqui. Lo que las manifestaciones han ilustrado es que el pueblo ya no puede soportar esta dominación y que exigirá la expulsión de cualquiera que se perciba como un servidor del imperialismo.

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Plaza Tahrir durante una noche de protestas