Aumento de las Tarifas del Metro Provoca Rebelión Popular

Foto: Chile ha visto protestas masivas, a menudo destructivas durante la última semana y media después de un aumento de 30 pesos en la tarifa del metro

Este artículo es una traducción.

Por Aida Demar y Katia Guamaní

Las protestas combativas, impulsadas por el aumento de las tarifas del metro en Santiago, Chile, se han extendido como un reguero de pólvora por todo el país durante la última semana y media. Durante el fin de semana, el presidente chileno Sebastián Piñera destituyó a todo su gabinete, incluyendo a Andrés Chadwick, partidario vocal del fascista Augusto Pinochet. Las agitaciones comenzaron después de que el gobierno aumentó las tarifas en 30 pesos, y los estudiantes respondieron saltando torniquetes y barreras, ocupando estaciones del metro y permitiendo que los pasajeros viajaran gratis. Después del cierre de las estaciones, las protestas se convirtieron rápidamente en motines a gran escala.

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Estudiantes toman una estación de metro en Santiago, destruyendo barreras y torniquetes

Después de que se declarara el estado de emergencia en Santiago el 18 de octubre, los militares fueron desplegados en la ciudad para “garantizar el orden público y la seguridad de la propiedad pública y privada,” en palabras de Piñera. Además, el viejo estado reaccionario ha invocado la Ley de Seguridad del Estado, que permite penas severas de hasta 10 años de prisión por vandalismo y por causar “riesgo para la seguridad interna del país.” El gobierno de Piñera también impuso 7 noches consecutivas de toque de queda, que las masas han roto rutinariamente, hasta que finalmente la declaración fue levantada el domingo pasado.

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Los manifestantes han empezado a provocar grandes incendios en las estaciones de metro y en las calles

En este momento, más de 2,400 personas han sido arrestadas, 535 heridas y al menos 19 asesinados. Videos de militares y policías chilenos disparando a civiles, atropellándolos con autos y vehículos blindados, encendiendo fuegos y saqueando han sido publicados en los medios sociales, junto con acusaciones de abuso sexual y tortura. La represión estatal se ha vuelto tan intensa que las Naciones Unidas imperialistas han sido llamadas a investigar las acusaciones de abusos contra los derechos humanos.

Al menos 80 estaciones de metro en Santiago han sido dañadas de alguna manera, con 9 completamente quemadas y otras 13 parcialmente destruidas por incendios. Los camioneros en huelga y los taxistas también han comenzado a bloquear las carreteras principales. Un estudiante universitario de Santiago comentó a Incendiary, “esta es la única manera de que escuchen a la gente. A través de la violencia como la Revolución Francesa entre muchos otros…. él destruyó [la democracia] primero por enviar soldados a matar.”

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Camioneros y taxistas se han unido a la huelga nacional bloqueando las principales carreteras

En un intento inútil de pacificar a los manifestantes, el presidente Sebastián Piñera anunció el 19 de octubre que el estado “suspendería” las subidas de tarifas, sin embargo, las protestas se han convertido en algo más que en costos de transporte público. Un vecino de Antofagasta le dijo a Incendiary: “La situación es muy complicada, pero la huelga no es sólo por el metro, es por muchas situaciones que se han acumulado.” El estudiante universitario también explicó a Incendiary, “subieron [el costo de] el metro, la luz, el agua, [y] la electricidad.” Durante años, la ciudad estuvo sometida a la gente más rica del país, pero el aumento del precio de los billetes de metro fue la gota que desbordó el vaso. Gente de todo Chile salió a manifestar su descontento, incluyéndome a mí.”

Según el diario revolucionario chileno, El Pueblo, el gobierno de Piñera ha anunciado una serie de otras reformas con la esperanza de que detenga la ola de protestas, incluyendo la reducción de las asignaciones parlamentarias y los salarios de los ministros de Estado, las mejoras en las pensiones mínimas y los salarios mínimos, los seguros de salud, la reducción del precio de los medicamentos, el aumento de los impuestos a las grandes fortunas, además de los proyectos de ley para revertir el aumento de la electricidad y la reducción de la jornada laboral a 40 horas. Sin embargo, ninguna de estas reformas es capaz de abordar las causas profundas de la ira justificada de los manifestantes: la gran propiedad monopolística de los grandes terratenientes y la burguesía, y la defensa del gobierno de estas clases, así como su servicio al imperialismo estadounidense.

Chile ha sido considerado durante mucho tiempo excepcional; imperialistas lo ha considerado como uno de los países más estables de América Latina y un ejemplo de los éxitos del capitalismo. Sin embargo, las protestas violentas en curso revelan la crisis inherente del capitalismo burocrático en el país y en toda América Latina.

Se estima que se han desplegado unos 9,000 soldados militares en todo el país para cumplir las directivas de Piñera. El despliegue recuerda al gobierno de la Junta Militar de Augusto Pinochet, el fascista que dirigió el viejo estado reaccionario durante 17 años hasta que dejó la presidencia en 1990.

Aunque Pinochet se ha ido, la gran burguesía y los terratenientes que él representaba siguen en el poder. El Estado terrateniente-burocrático todavía facilita la dominación imperialista del pueblo chileno y la explotación semifeudal del campesinado pobre en el interior del país. El pueblo expresa su indignación con la consigna popular “¡No es por 30 pesos, es por 30 años!” una referencia a los 30 años de la caída del gobierno de Pinochet, durante los cuales poco o nada ha mejorado para las masas.

No hay indicios de que las protestas se detengan al entrar en su segunda semana, de hecho se han vuelto más combativas a medida que las masas toman la violencia revolucionaria y la empuñan contra el viejo estado. Otro estudiante de secundaria dijo a Incendiary, “estas protestas son la base para generar cambios, para que la gente pueda ser escuchada, por la fuerza, ya que es la única forma de solución.”

La rebelión en curso encaja en el gran diseño del crisis que el capitalismo burocrático está experimentando en toda América Latina, incluyendo Brasil, Perú y Ecuador. La Facción Roja del Partido Comunista de Chile representa la línea de izquierda en el país y la ideología proletaria del marxismo-leninismo-maoísmo; tienen la tarea monumental de transformar la rebelión, en gran medida desorganizada, en una guerra organizada por la revolución de Nueva Democracia.

Para leer más sobre la lucha en curso en Chile y mantenerse actualizado, lea El Pueblo.