COLOMBIA: Huelga de Conductores y Protestas Estudiantiles Sacuden el País

Foto: Manifestantes estudiantiles en Medellín lanzan cócteles molotov contra vehículo blindado de la policía antidisturbios

Este artículo es una traducción.

Por Felipe Vera

El 23 de septiembre, una huelga nacional de conductores profesionales y una serie de protestas combativas estudiantiles contra la corrupción y la represión policial sacudieron las calles de Bogotá y Medellín.

La Agremiación Nacional de Conductores de Colombia y el Sindicato de Choferes convocaron a una huelga nacional indefinida de trabajadores profesionales del transporte en respuesta a las leyes represivas contra los trabajadores emitidas por la Secretaría de Movilidad del Distrito. Dirigiéndose a los conductores en todas las formas de transporte, incluyendo conductores de camiones, taxis y autobuses intermunicipales, el estado suspenderá las licencias de conducir por lo menos de seis meses a un año si tienen más de una infracción de tránsito dentro de un período de seis meses, en algunos casos incluso dictará prohibiciones permanentes. Si los conductores continúan trabajando con una licencia suspendida, pueden enfrentar cargos criminales serios, incluyendo tiempo en prisión. La ley ha resultado en más de 45,000 licencias suspendidas, dejando a muchos trabajadores sin una fuente de ingresos.

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El mismo día del inicio de la huelga, se produjo un escándalo de corrupción en la Universidad Distrital de Bogotá. El ex director, Muñoz Prieto, malversó casi 3 millones de dólares en fondos universitarios para vehículos de lujo, hoteles, ropa, fiestas y burdeles. Indignados por esto, los estudiantes salieron a la calle con acciones combativas durante más de una semana. Jóvenes revolucionarios usaron piedras y cócteles molotov en un ataque contra el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Extranjero (ICETEX), una institución estatal odiada por gran parte del pueblo colombiano por endeudar a las familias de los jóvenes estudiantes a través de préstamos educativos y cobrar altas tasas de interés.

La policía antidisturbios del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) intentó inmediatamente reprimir violentamente a los jóvenes rebeldes con la fuerza, pero se encontraron con una resistencia feroz. A medida que las protestas se expandieron a otras universidades, el ESMAD ingresó a por lo menos tres campus universitarios, violando la ley federal en el proceso.

Después de estallar inicialmente en Bogotá, las protestas se extendieron por todo el país en respuesta al uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes estudiantiles. En Medellín se llevó a cabo una acción de apoyo a la juventud combativa de Bogotá, liderada por el Movimiento Estudiantil al Servicio del Pueblo (MESP), la Liga Juvenil Revolucionaria (LJR) y la Unión Estudiantil del Pueblo, entre otros.

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Los estudiantes manifestantes bloquearon una carretera principal que conducía al campus, y cuando fueron atacados con gas lacrimógeno y cañones de agua, los jóvenes combativos respondieron con piedras, cócteles molotov y armas caseras. Cantaban consignas revolucionarias como “Las balas que disparaste van a volver” y “¡Servir al pueblo de todo corazón, ser tropa de choque de la revolución!”

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Estudiantes de Medellín bloquean la calle que conduce al campus
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Estudiantes lucharon contra el ESMAD con cócteles molotov
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Manifestantes estudiantiles lanzan piedras a la policía antidisturbios de Medellín

Como resultado de las protestas combativas, la ministra del Interior de Colombia, Nancy Patricia Gutiérrez, propuso un proyecto de ley que restringiría el derecho de las masas a protestar. Sin embargo, esto no ha disuadido a la juventud combativa y sólo la ha fortalecido aún más, demostrando una vez más el papel represivo del Estado y la necesidad de la violencia revolucionaria para combatirlo.

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