Nuevas Políticas de la Administración de Trump Persiguen a los Inmigrantes y Recolecta ADN

Foto: El presidente de los EEUU, Donald Trump, ha intensificado sus políticas reaccionarias de inmigración en un intento de impulsar su campaña de reelección

Este artículo es una traducción.

Por Nélida Tello

La administración Trump anunció el viernes pasado que se propone rechazar las solicitudes de visado de los inmigrantes que no puedan probar que tienen seguro médico o que podrán pagar los gastos de salud a partir del 3 de noviembre. Esto siguió a la introducción de otra nueva política fascista de fronteras que busca recolectar información genética sobre los inmigrantes.

Los solicitantes inmigrantes deberán tener un seguro dentro de un mes de su llegada, o demostrar que tienen los medios para pagar “gastos médicos razonablemente previsibles.” La proclamación presidencial carecía de una definición clara del umbral de los gastos médicos. En un esfuerzo por restringir la entrada de inmigrantes de bajos ingresos a los Estados Unidos, la proclamación excluye el seguro médico subsidiado como Obamacare (a través de la Ley de Atención Asequible) y la cobertura de Medicaid basada en el estado.

La Ley de Atención Asequible ofrece subsidios médicos a los inmigrantes de bajos ingresos, pero la proclamación descalificaría automáticamente a los solicitantes inmigrantes si se sospecha que dependen de la asistencia pública. La administración Trump contrarresta la crisis cada vez más profunda del imperialismo estadounidense al convertir a los inmigrantes en chivos expiatorios, y hacerlos parecer como una carga económica para el gobierno y sus ciudadanos. La proclamación afirmaba que los costos médicos “se transfieren al pueblo estadounidense en forma de impuestos más altos, primas más altas y honorarios más altos por los servicios médicos.”

Cuccinelli
Ken Cuccinelli, director interino de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los EE.UU., el 12 de agosto, entregando la regla de carga pública

La proclamación presidencial siguió a la enmienda de la administración Trump a la definición de carga pública, anunciada en agosto. La regla de carga pública se encarga principalmente de negar la residencia a los inmigrantes que reciben asistencia pública, como vivienda pública, subsidios médicos y cupones de alimentos. A los inmigrantes que han recibido asistencia pública durante 12 meses dentro de un período de tres años se les negará la residencia. La regla de carga pública entrará en vigor el 15 de octubre.

El miércoles pasado, la administración Trump anunció un reglamento que autorizará a la Patrulla de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) a recolectar el ADN de los migrantes en custodia. Los datos recogidos se utilizarán para identificar mejor a los migrantes y su información se almacenará en la base de datos de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), el Sistema Combinado de Índices de ADN (CODIS).

El nuevo reglamento eliminará las limitaciones impuestas por la ex secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano, bajo la administración de Obama. Las limitaciones restringían la recolección de ADN sólo a aquellos detenidos con cargos criminales o en proceso de remoción. La Ley de Huellas Dactilares de ADN de 2005, que permite a las agencias federales recoger muestras de ADN de cada una de las personas bajo su custodia, es el precedente de esta regulación de “vigilancia.”

Este último ataque a los inmigrantes tiene menos que ver con la seguridad fronteriza y más con la campaña de reelección de Trump. Los índices actuales de aprobación de Trump se basan casi por completo en el crecimiento de la economía, pero el riesgo de la próxima recesión se vislumbra a medida que la guerra comercial con la China socialimperialista llega a su punto máximo. Para cubrir sus apuestas, Trump está doblando su política anti-inmigrante para unir a las masas más atrasadas a su causa.

Trump está más que dispuesto a imponer medidas fascistas como la regulación de la colección de ADN para perseguir sus objetivos electorales. Las condiciones creadas por el imperialismo lo obligan a tomar estos atajos fascistas para ganar ventaja sobre sus oponentes políticos. Los demócratas comparten las mismas ambiciones electorales y, al igual que Trump, están dispuestos a cortejar al gemelo del fascismo para salir adelante: la socialdemocracia.

Al final, son las condiciones del imperialismo las que deben cambiar, las que obligan a los inmigrantes a huir de sus países de origen y a los políticos burgueses a depender cada vez más del fascismo para mantenerse en el poder.