Historia Proletaria: Se Funda El Partido Comunista Del Perú

Foto: José Carlos Mariátegui La Chira, el fundador y primer Secretario General de lo que se convertiría en el Partido Comunista del Perú

Este artículo es una traducción.

Por Miguel Talavera

El 7 de octubre de 1928, en el apogeo de la lucha contra la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) social-fascista, José Carlos Mariátegui dirigió a los marxistas-leninistas en la fundación del Partido Socialista Peruano, que más tarde sería renombrado Partido Comunista del Perú (PCP). Este 91 aniversario marca una de las fechas más importantes de la historia del proletariado peruano e internacional.

Celebrar este aniversario es celebrar la lucha encarnizada contra el revisionismo y el social-fascismo que continúa hoy en Perú bajo la bandera del marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento de Gonzalo, dirigido por el PCP. Honrar esta fecha importante en la historia del proletariado es defenderlo.

Como tantos otros niños del proletariado, el legado de Mariátegui ha sido atacado sin descanso por los revisionistas que extienden esos ataques al PCP. Las falsas representaciones de la constitución como una mera colección de ideales y Mariátegui como nada más que un caballero erudito es un intento descarado de engañar a las masas, los herederos de este legado.

Un mes antes de que el Partido adoptara su constitución, Mariátegui escribió el editorial “Aniversario y Balance” (en inglés, “Aniversario y Balance”) cuando Amauta ingresó a su tercer año. La revista, en sus palabras, fue como un ejercicio de “definición ideológica”. Aquí, vemos que Mariátegui no estaba escribiendo y teorizando para escucharse hablar, como a algunos les gustaría pensar, sino que estaba conduciendo y sintetizando intencionalmente la lucha de dos líneas en un esfuerzo por sentar las bases del partido.

“En la lucha entre dos sistemas, entre dos ideas, no podemos pensar en nosotros mismos como espectadores ni inventar un tercer término”, escribe Mariátegui. “La originalidad a toda costa es una preocupación literaria y anárquica. En nuestra bandera inscribimos esta palabra única, simple y grandiosa: Socialismo (con este lema afirmamos nuestra independencia absoluta de la idea de un partido nacionalista, pequeño burgués y demagógico).

El último paréntesis es en referencia al anticomunista y machista nacional Raúl Haya de la Torre y su llamado APRA “antiimperialista”, originalmente fundado en 1924 como una organización de frente unido, desde entonces se había convertido en un partido político por 1928. Mariátegui vio claramente la amenaza planteada por APRA y de la Torre.

En el ensayo de 1929 “Punto de Vista Antiimperialista”, Mariátegui elaboró ​​sobre el peligro del antiimperialismo populista de la Torre y por qué era necesario establecer el Partido Comunista bajo el marxismo de la época, Marxismo-Leninismo, para liderar la lucha contra el imperialismo, así como todas las demás luchas. Sin posicionar al proletariado como la fuerza líder de la revolución y al campesinado como la fuerza principal, los intereses de la pequeña burguesía se ponen por defecto en primer lugar, afirma Mariátegui, donde “las tendencias reaccionarias no pueden dejar de prosperar.”

“La revolución socialista encontrará a su enemigo más sangriento y peligroso (peligroso por su confusión y demagogia) en los pequeños burgueses puestos en el poder por las voces del orden”, escribe Mariátegui, comparando APRA con el Kuomintang chino, el partido nacionalista que repetidamente traicionó y luchó amargamente contra el Partido Comunista de China dirigido por el presidente Mao Zedong. “En conclusión, somos antiimperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque nos oponemos al capitalismo con el socialismo como un sistema antagónico, llamado a tener éxito, porque en la lucha contra los imperialismos extranjeros cumplimos nuestros deberes de solidaridad con las masas revolucionarias de Europa.”

Mariátegui entendió el Perú del siglo XX como un país semicolonial y semifeudal, su capitalismo incipiente acosado por el peso del imperialismo, principalmente el imperialismo estadounidense. Es este análisis de clase el que luego sería ampliado por el presidente Gonzalo y el Partido Comunista del Perú Reconstituido, desarrollando la tesis del capitalismo burocrático del presidente Mao.

En su conferencia de 1968 sobre Mariátegui, el presidente Gonzalo, entre sus muchos elogios, destacó el liderazgo de Mariátegui no solo en la formación del Partido, sino también en la redacción de su programa y la creación de la Confederación General de Trabajadores del Perú.

“Cualquier constitución, sin importar cuál sea, tiene dos partes consecutivas”, dijo el presidente Gonzalo, “dos elementos que juntos forman cualquier organización o institución. Primero, la parte ideológica, es decir, la dinámica del pensamiento, la formación de un programa, la constitución de sus puntos de acuerdo, la importancia de un estatuto, etc., y una segunda parte, la constitución del aparato de organización estrictamente hablando.”

Es este principio de teoría puesto en acción, de análisis transformado, en síntesis, lo que simboliza la fundación y reconstitución del PCP. Mariátegui debe ser conmemorado por su pensamiento, uno enraizado en el marxismo utilizado para combatir a los derechistas y revisionistas de su época y establecer la plataforma para los futuros comunistas en Perú y el mundo.

El Partido que fundió Mariátegui casi un siglo antes, ahora reconstituido bajo la bandera ideológica del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, pensamiento de Gonzalo, continúa liderando la guerra popular en Perú desde las montañas de Vizcatán.

“La base del Partido Comunista, repitámoslo, es la culminación de la lucha teórica y práctica de Mariátegui y su participación directa en la lucha de clases, fue su mayor contribución y servicio al proletariado, cuya combatividad de más de 30 años en nuestra historia contemporánea permitió y sostuvo la aparición y el desarrollo del PCP,” escribió el Comité Central del PCP en octubre de 1975. “El Partido se forja en medio de la lucha de clases de las masas y avanza en medio de la lucha interna entre dos líneas, por lo tanto, su historia no puede entenderse fuera de la línea roja que Mariátegui imprimió y su lucha prolongada y sinuosa contra la línea no proletaria que siempre se ha planteado, abierta o encubierta, contra el pensamiento de Mariátegui.”

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“¡Viva El Partido Comunista Del Perú!” visto en Boyle Heights, Los Ángeles, California

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“¡Viva el PDTE Gonzalo!” visto en Boyle Heights, Los Ángeles, California