COLOMBIA: La FARC Anuncia su Regreso a la Lucha Armada

Foto: Los disidentes de la FARC anuncian su regreso a la lucha armada en un video publicado por el internet

Este artículo es una traducción.

Por Ginés

El 29 de agosto, el ex segundo al mano de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Iván Márquez, con el líder anterior de la FARC Jesús Santrich, anuncian que una facción disidente del grupo regresa a la lucha armada como respuesta a las matanzas recientes de exguerrilleros por el gobierno y otras violaciones del apodado “acuerdos de la paz”.

El noviembre de 2016, los rebeldes habían desmovilizado y entregaron sus armas a las Naciones Unidas después de firmar un acuerdo de paz, negociado por el gobierno revisionista de Cuba. Márquez mismo dirigió el equipo de negociación por las FARC en La Habana con Santrich.

Cuba's President Raul Castro, Colombia's President Juan Manuel Santos and FARC rebel leader Rodrigo Londono react after the signing of a historic ceasefire deal between the Colombian government and FARC rebels in Havana
El presidente cubano Raúl Castro (centro), el presidente colombiano Juan Manuel Santos (izquierda) y el líder de la FARC Rodrigo Londono (derecha), después de firmar la cesación del fuego en La Habana, Cuba.

Desde entonces, las FARC formaron de nuevo como un partido social demócrata, manteniendo el mismo acrónimo, pero cambiaron su nombre a la Fuerza Revolucionaria Alternativa Común, por el cretinismo parlamentario y la colaboración con el estado reaccionario de los terratenientes burgeses.

“Las FARC se desmovilizaron y los campesinos pobres siguieron sin tierra; las condiciones de explotación y miseria para los trabajadores crecieron; el país fue entregado (aún más) al imperialismo yanqui, cumpliendo, entre otras, la función de garrote al gobierno y pueblo venezolano,” escribe la organización revolucionaria ecuatoriana el Frente de Defensa de Luchas del Pueblo (FDLP-EC). Siguen notar que “más de 500 dirigentes campesinos y populares fueron asesinados por el aparato represivo estatal coludido con el paramilitarismo. Cerca de 200 exguerrilleros fueron igualmente dados muerte por estas mismas fuerzas de la reacción”.

Se debe notar que el fin de la guerra civil permitió la inversión y saqueo del capital extranjero, principalmente del imperialismo estadounidense, en forma de megaproyectos de minería, energía y agronegocios.

Al hablar sobre el regreso de las FARC a la lucha armada, Márquez notó que las guerrillas “no están apuntando a soldados respetuosos u oficiales de policía de interés popular”, sino “esta oligarquía excluyente y corrupta, mafiosa y violenta que cree que puede seguir abarrotando la puerta al futuro de un país “. Continúa diciendo que buscará “un diálogo con los empresarios, ganaderos, comerciantes y personas adineradas del país, buscando así su contribución al progreso de las comunidades rurales y urbanas”.

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Iván Márquez (centro) y Jesús Santrich (derecha) dirigiendo la facción disidente de las FARC

A pesar de afirmar ser una organización marxista, a lo largo de su historia, las FARC han practicado el oportunismo armado. En las áreas controladas por los militantes de las FARC durante el conflicto guerrillero, la organización no logró transformar las relaciones sociales o llevar a cabo una reforma agraria adecuada, sino que optó por gravar a los terratenientes, los narcotraficantes y las corporaciones multinacionales. Su política siempre ha sido luchar contra el gobierno por la oportunidad de una mayor participación en el viejo estado.

Por la falta de un análisis de clase adecuado del viejo estado reaccionario, se reconocen las FARC como un lacayo del imperialismo estadounidense y un instrumento de dominación de clase para los terratenientes y la burguesía. Guardan la lucha armada cuando es oportuno y la retoman cuando el cretinismo parlamentario ya no es conveniente.

El grupo ha pasado por altos el fuego en el pasado; entre 1984 y 1987 alcanzaron una tregua con el gobierno colombiano conocido como el Acuerdo de la Uribe, e intentaron un camino legal hacia el poder a través de las elecciones formando la Unión Patriótica (UP). La UP era un partido reformista que buscaba reformas constitucionales, más elecciones locales, redistribución de tierras y nacionalización de ciertas industrias como la transportación. El partido se presentó en las elecciones, ganando cientos de escaños en los consejos locales, así como un puñado de escaños en la Cámara y el Senado, hasta que el viejo estado reaccionario, del que ahora formaban parte, asesinó a miles de militantes y activistas en el curso de los próximos años.

La serie de capitulaciones y asesinatos posteriores demuestran que no hay lucha legal disponible para el pueblo colombiano y afirma la necesidad de la violencia revolucionaria. La reanudación de la lucha armada después del colapso de los llamados “acuerdos de paz”, aclamados por los medios burgueses como el fin de la guerra civil más larga del mundo, también demuestra la bancarrota del revisionismo cubano, así como la marea rosada “socialismo democrático”.

El eclecticismo y el revisionismo integrados en las FARC son la raíz de su estrategia militar oportunista. Al no adoptar la estrategia militar universal del proletariado, la Guerra Popular, tampoco logran servir y luchar adecuadamente por el pueblo colombiano.

Mientras se empeoran las condiciones creadas por el imperialismo estadounidense en toda América Latina, las masas se alejan más de la farsa electoral y se dirigen hacia la lucha armada. Los revisionistas y oportunistas intentarán continuamente empujar a las masas hacia acuerdos de paz y capitulaciones condenados, sin embargo, esta región también alberga a algunos de los partidos y organizaciones maoístas más avanzados ideológicamente en el mundo. Estos revolucionarios actualmente lideran la lucha por la Nueva Democracia contra el imperialismo yanqui, el semifeudalismo y el capitalismo burocrático, así como los revisionistas que han vendido años de lucha armada para su propio beneficio.

“El pueblo colombiano, templado durante tantos años de lucha dura, contrarrestará el camino burocrático de reacción y revisionismo”, escribe la Organización Maoísta para la Reconstrucción del Partido Comunitario de Colombia. “El camino democrático [en] los años que vienen levantará una vez más su puño armado para transformar [esta] sociedad enferma a través de la Guerra Popular dirigida por su Partido Comunista, que plantea, defiende, aplica y desarrolla el marxismo-leninismo-maoísmo”.