México: Mujeres Exigen Justicia Para una Joven de 17 Años Violada por la Policía

Foto: Manifestantes rompen el vidrio en la Oficina del Fiscal General en la Ciudad de México.

Este artículo es una traducción.

Por Nélida Tello

Hace casi tres semanas que múltiples protestas se han producido en la Ciudad de México en respuesta a los recientes actos de violencia sexual contra mujeres perpetrados por la policía. Más recientemente, el 16 de agosto, una protesta de miles de personas desfiguraron al Ángel de la Independencia, destrozaron las ventanas de la estación de metro “Insurgentes” y lo prendieron a fuego quemando pedazos de cartón. Durante el curso de la protesta, las masas también prendieron fuego a la estación de policía “Florencia”.

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Manifestantes cubrieron el Ángel de la Independencia en grafiti

Unos días antes, cientos de personas, en su mayoría mujeres, protestaron afuera de la Oficina del Fiscal General y eventualmente se hicieron cargo, destrozando las puertas de vidrio del edificio, usando postes de las líneas como armas, arrojando la cabeza de un cerdo dentro del edificio y etiquetando el edificio con “¡No me cuidan me violan!”

El 3 de agosto, cuatro agentes de policía se acercaron a una niña de 17 años que se dirigía a su casa en el distrito de Azcapotzalco con el pretexto de proporcionarle un transporte seguro a su hogar antes de que fuera atacada y violada. Denunció la violación en la Fiscalía y en la Fiscalía de Delitos Sexuales. Posteriormente, estas oficinas filtraron su información personal, lo que la llevó a retirar los cargos.

El kit de violación utilizado en el informe incriminó a cuatro policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, pero la Oficina del Fiscal General se negó a divulgar la información de los oficiales al público. La Fiscal General Ernestina Godoy dijo en una entrevista: “Si no se presentan cargos y sin la posibilidad de compilar un informe con la [evidencia] que tenemos, [los cuatro oficiales] [serán] puestos de nuevo en servicio. No fabricaremos los culpables.”

Desde entonces, la alcaldesa de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha suspendido a seis policías como parte de una investigación, pero hasta ahora ninguno ha sido acusado.

Las protestas no tienen un liderazgo claro, pero han visto la participación tanto de colectivos anarquistas como de organizaciones no gubernamentales (ONG). El anarquismo, como ideología pequeñoburguesa, se preocupa en última instancia por la libertad individual y rechaza la disciplina colectiva y el liderazgo centralizado, por lo que es incapaz de enfrentarse militarmente a los principales agentes del orden burgués, la policía. Del mismo modo, las organizaciones sin fines de lucro y las ONG juegan un papel importante en los esfuerzos contrarrevolucionarios del estado.

Sheinbaum clasificó la primera protesta como una provocación, afirmando que los manifestantes intentaron incitar a la represión del estado. Continuaría diciendo que los que habían participado en actos de vandalismo de la Oficina del Fiscal General serían procesados. Sin embargo, el domingo retomó su palabra cuando se reunió con 40 mujeres de diferentes organizaciones de derechos humanos y colectivos feministas, alegando que quería trabajar juntas para “erradicar la violencia de género” y avanzar la llamada de un “clima de paz.”

Estas tácticas de compromiso utilizadas por el estado tienen el propósito de desanimar a las masas a organizarse y apaciguar su ira justa mediante reformas. Sheinbaum, a pesar de hacer historia como la primera alcaldesa de la Ciudad de México, en última instancia sirve a la clase dominante mexicana. Los activistas de carrera y anarquistas que aceptaron la reunión con el alcalde traicionaron a las mujeres que se habían levantado, eligiendo un asiento personal en la mesa de la clase dominante por tener fe en las masas para cambiar la sociedad.

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Alcaldesa de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum

México es uno de los estados más mortales para mujeres con un promedio de 10 mujeres son asesinadas cada día. La Secretaría Ejecutiva del Sistema de Seguridad Nacional publicó un informe en 2019 que indica que 94% de las agresiones sexuales no se denuncian en México. Si bien la violencia contra las mujeres ocurre en todos los niveles de la sociedad, son predominantemente las mujeres de clase trabajadora y pobres las que se enfrentan a la peor parte. Sheinbaum y sus peones feministas no pueden poner fin a la violencia contra las mujeres, mucho menos promover un “clima de paz” en una sociedad semifeudal y semicolonial con una base capitalista burocrática.

Las masas de la Ciudad de México exigen justicia revolucionaria para las niñas violadas por la policía, pero esta justicia nunca puede ser atendida por el estado capitalista burócrata que oprime a la mayoría de las mujeres. Sheinbaum y Godoy, a pesar de ser mujeres, han optado alinearse con la misma clase que los policías. Aquellos que buscan justicia para estas mujeres y todos los que enfrentan violencia sexual deben alinearse con el proletariado, la clase más revolucionaria de la historia y confiar en las masas (con el campesinado como la fuerza principal) para hacer historia.