Houston: Regresa la Marcha de la Moratoria Chicana Décadas Después de la Original

Por Ginés

Casi 50 años después de la primera Marcha de la Moratoria Chicana en Houston, miembros de las Boinas Marrones (en inglés, los Brown Berets) de todo el país unieron para celebrar la historia de movimiento Chicano el 24 de julio.

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Bailarinas indígenas conducen la marcha, con los Brown Berets siguiendo, en Magnolia Park

Capítulos de San Marcos, Austin, Dallas, Houston, California, Arizona, Colorado y Illinois reunieron con activistas indígenas, miembros del Partido Popular II (una organización basada en Houston formada en solidaridad con el Partido Pantera Negra), activistas locales y la familia que siguen exigiendo la justicia para Joe Campos Torres, un veterano Chicano de la guerra imperialista estadounidense en Vietnam. La policía de Houston lo golpeó y ahogó en 1977.

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La Moratoria Chicana en el este de Los Ángeles en 1970

La marcha original en Houston en el septiembre de 1970, cuando miles de gente tomaron las calles, fue en contra de la guerra de Vietnam y la opresión nacional que enfrentaron los Chicanos aquí y al extranjero. La marcha fue inspirada por la marcha en Los Ángeles en 1970 que sucedió semanas antes y se veía decenas de miles en las calles. Luego, se veía confrontaciones violentas con la policía quien arrestaron 150 y mataron cuatro, incluyendo el reportero progresivo Rubén Salazar.

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La policía llevando un oficial herido lejos del pueblo rebelde en la Moratoria Chicana en los Ángeles en 1970

Organizadores en Houston se veían reacios para evocar la memoria de la marcha de Los Ángeles, a pesar de su tamaño y significado político.

“[En la marcha original de LA] la gente luchaba con la policía, luchaba estos cerdos,” dijo un miembro de los Brown Berets de San Marcos. “Entonces, cuando veo esta presencia [de la policía] aquí, digo que no pertenecen aquí porque ellos la causaron desde el principio.”

La marcha comenzó a las 11 de la mañana con una danza y ceremonia indígena. Luego fue por unos de los barrios mas mayores en Houston, Magnolia Park, guiada por las bailarinas indígenas con los Brown Berets en la primera cuadra de manifestantes y varios grupos de apoyo en la segunda.

Espectadores se pusieron curiosos sobre la marcha, pero faltaba el carácter de las masas, compuesto casi exclusivamente por activistas. La energía entre los manifestantes fue alta y dirigían cantos mientras marchaban por el barrio.

Un contingente enmascarado de los Brown Berets, quien se identificaban como Los Brown Berets de San Marcos, obtuvo el megáfono y dirigió cantos como “El barrio no se vende / se arma, se defiende” y “From Palestine to Mexico / These border walls have got to go” (en español, “Desde Palestina hasta México, estos muros fronterizos tienen que ir”).

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Marchan los Brown Berets de San Marcos

Unos de los miembros vinieron con banderas rojas en rebeldía de ordenanzas locales que prohíben el uso de polos mas gruesos en las marchas.

La marcha fue dañada por la cooperación del departamento policial de Houston, el mismo departamento que mató Joe Campos Torres en 1977 mientras burlar “Vamos a ver si este mojado puede nadar.” La cooperación entre el departamento y la Moratoria Chicana fue diseñada por el capitulo de los Brown Berets de Houston y los revisionistas del Movimiento Socialista de Houston.

Mientras reunían los manifestantes, miembros de los Brown Berets y el Movimiento Socialista de Houston se rieron y le dieron la mano a la policía, decían con orgullo a los manifestantes que la policía es “simpática [por] permitiéndonos usar la calle.” Irónicamente, se oyeron estas mismas personas cantar “De quienes son las calles / Son Nuestras!” Esta hipocresía es normal para el activismo en Houston y los miembros y líderes de Houston defendieron su postura.

“Tenemos nada para esconder,” dijo un miembro de los Brown Berets a Incendiary. “Con una marcha como esta tenemos que involucrar la policía.” El miembro agrega que esto es normal para ellos y que prefieren cooperar con la policía que tener conflictos con ellos.

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Mientras continua la marcha, se ve en el fondo vehículos policiales y una Boina Marrón hablando con un oficial en su bicicleta por la derecha

El capítulo de San Marcos, por otra parte, tomó una postura dura en contra de la policía. “Los Brown Berets echaban a la policía de los barrios. Marchaban armada y les decían que no fueron invitados en nuestros barrios. Fue una de las unidades fundadoras. Hace un par de décadas, esto no habría sucedido,” dijo un miembro del capítulo.

Después de la marcha, los Brown Berets reunieron en Hidalgo Park para comer, leer poesía, dar discursos y destruir una piñata de Donald Trump. Los discursos se trataban de varias posturas políticas, con unos exigiendo el regreso de demostraciones armadas y equipos de autodefensa y defender los inmigrantes “por cualquier manera” y otras veces (a veces por el mismo hablador) exigiendo por el voto y la urna electoral como formas primarias de esfuerzo.

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 Un Brown Beret con la cabeza de la piñata de Donal Trump

A pesar de sus diferencias políticas, todos los capítulos se sienten igual a una idea: que la unidad entre los capítulos muestra el resurgimiento del movimiento chicano y la potencial de esforzarse hacia la liberación nacional.

La pregunta queda si los Brown Berets puede esforzarse hacia una unidad política verdadera y mas que compartir la misma identidad y uniforme. Mientras su unidad permanezca superficial y el esfuerzo que atada a la policía y las urnas electorales, el pueblo chicano jamás será listo para combatir su enemigo principal: el imperialismo estadounidense.